miércoles, 17 de abril de 2024

Hubo un momento

 



Hubo un momento en el que todo cambió. 

El cielo se hizo suelo, la luna se volvió oscura y el amanecer inquieto.

Hubo un dia, en el que la soledad barrió la risa y el llanto los pensamientos.

La vida se volvió cruel, los seres queridos invisibles, y los recuerdos confusos.

Hubo un día en que era mejor el anochecer y la oscuridad que la luz y el día.

Y nada quedaba ya por hacer sino hundirse en esos sentimientos de culpa de lo que pudo ser y no fué, de lo que se hizo mal o bien, de lo que quedaba por llegar.

Hubo un día en el la tristeza se hizo compañera eterna hasta el final de ése cruel vivir.

jueves, 9 de noviembre de 2023

No quiero olvidar tu risa

A veces me cuesta recordar tu voz, tu risa.

Me sumerjo en mis recuerdos intentando poder oirla. Esa risa que llenaba el espacio donde estuvieras y que a mí me hacía tan feliz.

No quiero olvidarla y me cuesta. Te oigo y te veo cada vez de forma más liviana. 

Me enfurezco cuando tu rostro me aparece turbio y me revuelvo entre fotos tallando en mi corazón cada detalle para recordarlos siempre.

Quiero mantenerte tan vivo, quiero tenerte tan presente,  que no dejo de pensar en ti y sólo en los buenos momentos, en aquellos ratos que pasábamos entre secretos y confidencias.

No recuerdo nada malo, no quiero.

Pienso que hubiera pasado si tu vida hubiera tomado otro camino. Aquél que, en muchas ocasiones tomaste para luego retroceder.

Eramos tan felices cuando tu eras solo tu.

Cuanta compañía nos hubiéramos hecho llegados a este momento.

Cuanto hubiéramos disfrutados de los nuevos acontecimientos: tus nietas, las mías, nuestros hijos. 

Hubieras sido tan feliz viéndoles como lo soy yo.

Te has perdido lo más bonito de la vida y me duele.

Sólo intento pensar que existes aún, no sé cómo ni dónde, pero tienes que estar.

Y es que a veces te siento tan cerca que presiento que algún día oiré tu voz y volveré a escuchar tu risa.

Te quiero hermano. Nunca te olvidaré.


viernes, 26 de mayo de 2023

En éste momento...

Me encuentro en un momento de mi vida en el que, cuando menos lo espero,me vienen a la mente lejanos recuerdos que tenía arrinconados y que ahora se hacen tan presentes como si hubiese retrocedido en el tiempo.

Me envuelven y acorralan en un mar de confusiones y entonces me regocijo en ellos, y siento el placer de volver a estar en aquel lugar y en aquel momento.

Un sueño del que no quiero despertar.

Siento la felicidad de estar sentada en las rodillas de mi padre, y oigo su voz contándome sus historias inventadas.

Oigo las risas de mi hermano que corretea por la casa, aquella pequeña casa de alegres colores donde eramos tan felices. Y entonces, huelo su pelo negro rizado, aquel olor a inocencia e ingenuidad.

Siento en mi regazo su sueño y en mi pecho su respirar.

Percibo la presencia de mi madre y llegan sus manos hasta mi rostro. Puedo sentirlas, tocarlas, besarlas.Noto sus brazos y su pelo blanco entre mis manos.

Y sigo deleitándome, soy feliz y no quiero despertar.

Pero entonces, la realidad se hace presente.

Y vuelve la ausencia y la nostalgia.

Y solo me queda esperar que de nuevo regresen sus recuerdos.



domingo, 9 de octubre de 2022

Recuerdo imborrable


Aquel día, recuerdo ir a unos grandes almacenes para comprarle algo muy especial.Quería sorprenderla.
Cogí un precioso pijama con pantalón, nunca los habia usado asi, y pense que le gustaría. 
Solía taparse las piernas con su mantita porque se le quedaban frías de tantas horas sentada en su butaca.
Cuando se lo entregue pude ver su cara de asombro y a la vez de felicidad. Le había gustado.
Se dirigió a su habitación, pensé que iba a guardarlo, pero cual fue mi sorpresa cuando se presentó ante mí con el pijama puesto sonriendo como una niña pequeña.
Nos reímos largo rato,poseía un gran humor, y bromeaba sobre su apariencia.
Tenía por costumbre antes de ir a dormir, rociar su ropa con un agradable perfume a jazmín y a mi me gustaba abrazarla para sentir su olor.
Aquel pijama llego a perder casi todo su colorido, pero ella seguía usándolo y a mí me gustaba verla.
Así, cuando se marchó y pude abrir su armario, allí estaba con aquel encantador perfume que hizo que, por un momento, volviera a estar a mi lado.
Su ropa fue entregada a personas necesitadas y familiares, pero era imposible desprenderme de aquella prenda, así que la guarde en un cajón junto al resto de perfume que aún quedaba.
Con frecuencia, rocío la prenda con aquel perfume y la aprieto contra mí sintiéndola cerca.
A veces pienso haber perdido la conciencia, otras que es simple necesidad de sentir al menos su olor, un recuerdo imborrable que anida en mi corazón.